Alien Romulus y la nigromancia digital innecesaria
Ya he ido al cine a ver la nueva entrega de la saga Alien. Soy muy fan de Alien, tengo mucho cariño a las originales, y me gusta Prometheus (sí, soy de esos. La vi siendo un adolescente y me pillo en la época en la que me flipaba todo). Por eso, y por la elección de Fede Álvarez como director, tenía muchas ganas de ver esta nueva película de la franquicia.
Esta es la primera toma de contacto con Alien desde la compra de Fox por parte de Disney, y la saga hermana de esta, Predator, tuvo un muy buen primer paso con Prey. Me gusto mucho esa película, me hubiese encantado verla en el cine, pero las circunstancias no lo permitieron. Aunque no son películas similares, sus situaciones sí tienen cierto parecido, así que compararé alguna vez Alien Romulus con Prey.
Cuando vi las primeras noticias sobre Romulus pensé que harían algo similar a Prey: una nueva entrega de la saga, con todo lo que hacía buena a la original pero alejada de lo anterior, una toma desde una perspectiva diferente, sin regresos estelares. Nada de precuelas llenas de lore, como Prometheus o Covenant, y nada de secuelas de las originales que reescriban lo posterior, como aquella idea para una quinta entrega que tuvo Neill Blomkamp.
La dirección me parece espectacular, Álvarez ya ha demostrado en anteriores películas que sabe hacer cine de terror, y la fotografía me parece que está muy conseguida, y captura bien la esencia de la Alien original. La película está grabada con una cámara Super 35, que permite apreciar más los fondos formados por esos decorados con tantísimo detalle (entrad a este post si queréis saber más sobre el tema de la cámara, yo no sé mucho).
Se nota que los escenarios se han hecho con mucho mimo, intentando revivir esa estética amplia, pero claustrofóbica que tenía la primera entrega. Gran parte de la promoción se centraba en el “No CGI” que ahora está muy de moda (y que no es del todo cierto), pero que se puede apreciar que en la película se ponga tanto esfuerzo en los sets de la estación y las naves y la retro tecnología. Obviamente, muchos de los aliens que vemos en la película son CGI, o tienen gran parte de CGI, y en ningún caso es algo malo, se ve todo bastante bien.
En parte la película si tiene algo de lo que me gusta de Prey, sobre todo en la primera mitad, cuando nos muestran al grupo de jóvenes protagonistas en la colonia minera de Weyland-Yutani. Aunque al principio si nos muestran los restos de la Nostromo y al Xenomorfo calcificado, la película sí se centra en los nuevos protagonistas hasta más o menos la mitad.
Cailee Spaeny está genial como Rain, que lleva gran peso de la película. La actriz lleva un año excelente con Priscilla y Civil War, en ambas con un papel protagónico. Aun así, en la tradición de la saga Alien, la palma se la lleva David Jonsson, quien interpreta al androide Andy. Primero en su interpretación de un androide defectuoso y luego “haciendo lo mejor para la compañía”. Tanto esto como su relación con Rain es la parte más interesante de la película, así como lo era Bishop en Aliens, Ash en Alien, o Michael Fassbender y sus androides en Prometheus y Alien Covenant.
Eso me lleva a hablar del elefante en la habitación: Rook.
La primera vez que entran en la estación Romulus, en una habitación destrozada, se encuentran medio androide. Obviamente, todos pensamos que eso no estaba ahí por casualidad, se usaría más adelante. Mi primer pensamiento fue que sería el mismo modelo de Andy, poniendo en reflejo a un equivalente a Andy que no fuese defectuoso. Eso hubiese sido más interesante que lo que la película nos ofrece, en mi opinión.
El caso es que este androide es Rook, que comparte modelo con Ash, el androide de la primera entrega interpretado por Ian Holm. Ian Holm falleció en 2020, por lo que esta película recurre a lo que conocemos como “nigromancia digital” para traerlo de vuelta. No es la primera vez que vemos esto en la gran pantalla, y seguro no será la última. Hace ya 8 años que tuvimos al Gran Moff Tarkin CGI en Rogue One, pero esto no va sobre si la tecnología funciona, o se ve bien.
Es muy complicado justificar el porqué se hacen estas cosas. La respuesta es clara: nostalgia. El Hollywood de los últimos años parece tener miedo al recast y a la vez quiere evocar continuamente a las películas antiguas. Todas las películas de franquicia tienen que tener ese momento “Dicaprio señalando la pantalla”, vale. Ahora bien, ¿por qué Ian Holm?
Para empezar, siendo que no es Ash, si no un androide del mismo modelo, podría ser cualquier otro modelo. Podría ser el mismo modelo que Andy, podría ser un actor nuevo interpretando a un nuevo modelo. Es que por poder podía ser Michael Fassbender. Tendría mucho más sentido, ¿no? El papel de Rook consiste en introducir el líquido negro de Prometheus, quien mejor que un androide del modelo que vimos en esas películas. Supongo que Fassbender o no cogió el teléfono o pedía más dinero de lo que la película se quería gastar.
Rizando un poco más el rizo, de los androides de la saga original, tendría más sentido que fuese Lance Henriksen (que está vivo, pero no creo que esté en edad de interpretar mucho, y habría CGI de por medio de todas formas). Rook es como se llama la torre en el ajedrez, y el único androide con nombre de pieza de ajedrez era Bishop. Rascando el fondo del barril resulta que Ian Holm era la opción menos acertada.
Ya ha salido el director a explicar que todo se hizo con consentimiento de la familia y de la viuda, y que la voz no era una IA, si no un actor con la voz modificada para asemejarse a la de Holm (esto no se puede saber como de cierto es, y de todas formas yo la vi doblada al español).
Todo esto añadido a que la pela es la pela, y siempre sale más barato para el estudio explotar a unos artistas de VFX digital (trabajo que no está sindicado en la actualidad) que pagar a un actor nuevo. Así es como conseguimos que la industria no avance y solo se hagan ricos los de arriba.
Dejando un poco de lado este tema, sigo hablando de la película. A mí me gustó recoger el tema del líquido negro de Prometheus, no es solo una referencia (aunque agradezco la mención a Prometeo y el hilo musical), si no que es parte de la trama y lo que desencadena el clímax. Un clímax desbocado, con ese monstruo salido de las peores pesadillas que aterroriza a los protagonistas, no era algo que me esperase ver en la película.
Hablando de las referencias a las películas anteriores, es posible que haya una referencia a TODAS las películas de la saga. Cuando hable de Prey, dije que es una película muy autocontenida, lo que yo esperaba que fuese esta. Pero las referencias están por todas partes. Alguna, como la de Prometheus, me funciona, pero otras se pasan de ridículo. Y no hablo solo del androide CGI, pero el momento “Aléjate de ella, puto bicho” no tiene ningún sentido. En Aliens esa frase tenía un sentido, un propósito y definía a la perfección al personaje de Ripley. Aquí… se dice porque alguien tiene que decirlo y ya. Ese es el tipo de cosas que no me han gustado en la película.
Para concluir, la película me ha gustado. Con sus más y sus menos, y ese valle que hay más o menos a la mitad, creo que hace cosas imaginativas, y a la vez si lo que quería (que parece que sí) era una película que recordase a las antiguas y gustase a los fans de estas, esta lo consigue. Quiero ver más de la saga Alien, quiero seguir explorando ese mundo, y me encantaría ver a otros directores como Fede Álvarez mostrando en pantalla su visión de este.
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