Robot Salvaje y Flow, películas animadas con corazón
El otro día he ido al cine a Robot Salvaje, que llega a cines en España con unas semanas de retraso respecto a las américas, lo cual ha dejado un pequeño espacio para que las buenas críticas me den el empujón que me faltaba para ir a verla.
No es que no tuviera ganas. Me explico.
Es innegable que Dreamworks ha tenido un pequeño renacer en los últimos años, sobre todo desde El Gato con Botas: El Último Deseo. La sexta película en el universo de Shrek, y segunda del gato interpretado por Antonio Banderas llegaba una década tarde, y aun así, consiguió un hueco en el corazón de todos los espectadores. Aquellas navidades de 2022 todo el mundo hablaba de lo buena que era con cierta sorpresa, y del subidón de calidad en la animación. "Es como las de Spider-Man" decía la gente, que desde hace años es el estándar para decir que la animación tiene un estilo propio y no es animación 3D de baratillo.
Dreamworks, después de unas cuantas secuelas de Los Croods, Bebe Jefazo y Trolls, empezó a experimentar con esta animación con Los Tipos Malos. Esta película inició una nueva era, que fue continuada por la secuela del Gato con botas, Ruby aventuras de una kraken adolescente, Kung Fu Panda 4 y Robot Salvaje. (Nota: también hay por ahí una secuela más de Trolls y una película directa a Netflix que se llama Orión y la Oscuridad que no he visto).
Esto sin duda era un punto a favor de tener ganas del Robot Salvaje. Había un claro punto en contra: el trailer. Si, otra vez voy a hablar de trailers.
Prácticamente cada vez que he asistido al cine estos últimos meses me he cruzado con el trailer del Robot Salvaje. Mi primer pensamiento al verlo, al igual que muchos trailers últimamente es: “pues ya está, no hace falta venir a verla”.
El trailer del Robot Salvaje te cuenta toda la trama, de principio a fin. Si no me equivoco aparecen hasta varias escenas del tercer acto que desvelan mucho sobre cómo acaba la película (que, no nos vamos a engañar, tampoco es especialmente sorprendente).
Fue más o menos cuando llevaba la mitad de la película que pensé “Sé perfectamente lo que va a pasar por culpa del trailer… Pero me da igual”. Y es que es así. La mayor virtud de la película es su corazón, y eso hace que disfrutes más del camino que de la meta.
Tengo un par de cosas más que decir sobre Robot Salvaje.
Para empezar, la banda sonora. Increíble. Unos temas buenísimos, al nivel de las mejores bandas sonoras originales de Dreamworks (que para mi son Kung Fu Panda y Cómo Entrenar a tu Dragón). El tema principal eleva los momentos clave de la película a unos niveles estratosféricos, y ha conseguido ponerme la piel de gallina cada vez que lo he escuchado después. El trabajo del compositor Kris Bowers es, para mi, una pieza clave de la película.
Otra cosa más que debo destacar. Como casi todas las películas estadounidenses de animación, el cast de voz está plagado de estrellas. En este caso Lupita Nyong’o, Pedro Pascal, Kit Connor, Stephanie Hsu, Mark Hammill, Katherine O’Hara, Matt Berry, Bill Nighy…
Hay una anécdota muy graciosa, (que además viene al caso al ser una película que he nombrado varias veces en esta entrada) es la que cuenta Jack Black en el show de Graham Norton. El actor que interpreta a Po cuenta que viene de China, de hacer la promoción de una de las secuelas de Kung Fu Panda. Él mismo explicita: “No sé qué pinto yo aquí, en la película no salgo yo, y la voz la dobla un actor chino”.
Y no le falta razón. Hay muchas películas de animación que terminan con unos créditos más o menos apañados, donde especifican qué actor (conocido en estos casos) ha interpretado a cada personaje. Nunca le he visto sentido cuando en España veo las películas dobladas, y al final en los créditos aparecen estos nombres de actores que yo no había visto ni escuchado.
En Robot Salvaje, cuando termina el metraje, los créditos muestran a los personajes y sus actores de doblaje en castellano. Luego los créditos finales muestran a los actores originales, pero me gusta ver algo de reconocimiento para los actores que realmente hemos escuchado. Un buen detalle por parte de Dreamworks España.
No quiero acabar esta entrada sin recomendar, además de Robot Salvaje, otra película animada estrenada este año: Flow.
Flow es una película de animación de origen letón dirigida por Gints Zilbalodis y guionizada por este mismo junto a Matiss Kaza. El protagonista de esta película es un gato que se ve sumergido en una catástrofe climática, y no quiero contar más. La particularidad de la película es que no tiene actores de voz humanos, ya que todos los sonidos de la cinta son los de los animales que aparecen.
La película es hipnótica. Cada movimiento, cada maullido, cada situación en la que acaban los protagonistas te tiene al filo del asiento, y los momentos tranquilos se viven como si estuvieses ahí. La ambientación además es muy curiosa. Recuerda ligeramente a alguna película de Studio Ghibli o a Hermano Oso (en alguna escena concreta, ya lo veréis), pero sobre todo tiene aires de mundos como el de Breath of the Wild o Shadow of the Colossus. Creo que va a ser una dura candidata en los Oscar junto a las propuestas de Pixar y Dreamworks (que serán Del Revés 2 y la propia Robot Salvaje)
Ha sido una coincidencia que haya visto Flow justo una semana antes de ver Robot Salvaje, pero me hizo pensar cómo sería la película de Dreamworks si sólo pudiese hablar el robot.
Para concluir: ved Robot Salvaje, y ved también Flow.



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